Una restauración a prueba de vértigo

22/3/2009

La iglesia de Castro de Laza cuenta con una imagen de madera maciza de San Pedro de 2,20 metros de longitud y 80 kilos de peso que comenzó a ser restaurada a iniciativa de la parroquia y los vecinos, que asumen la financiación. Sus grandes dimensiones (hay pocas en Galicia similares) imposibilitó moverla del retablo y los restauradores desarrollan los trabajos suspendidas en un andamio, a 5,5 metros del suelo. Además, serán recuperadas otras dos tallas del retablo, que también será objeto de una limpieza.              

El retablo de la iglesia de Castro de Laza muestra una imagen de San Pedro del siglo XVIII cuyas dimensiones, aunque no son insólitas, sí resultan poco habituales en los templos de Galicia. Mide 2,20 metros de longitud, pesa 80 kilos y es de madera maciza.

Esta semana, Pamen Díaz Abella, Santiago Notario Méndez y Silvia Iglesias Pérez, de la empresa ourensana Arte-3, iniciaron los trabajos de restauración de la citada talla y otras dos más (Santiago y San Pedro entronizado) promovida por la parroquia y los vecinos, que asumen la financiación.



Suspendidos 

Las grandes dimensiones de la imagen de San Pedro imposibilitó moverla del retablo de modo que los restauradores desarrollan su labor suspendidos en un andamio, a 5,5 metros del suelo. ‘Es más complicado o delicado realizar la restauración pues no la podemos girar y tenemos que movernos en torno a ella. Pero fue imposible bajarla al suelo. Un pie de San Pedro es como tres manos nuestras’, comentó la restauradora Silvia Iglesias.

Explica que ‘es una talla más tosca que fina pero con un importante valor patrimonial y, para nosotros, es todo un reto profesional pues nunca restauramos una imagen tan grande’.

Relata como anécdota que ‘los vecinos preguntan si aparece el sombrero de San Pedro por alguna parte cuando nunca debió de existir pero circula esta leyenda desde siempre’.

Riqueza iconográfica

La restauradora destaca que Castro de Laza ‘es un pueblo muy pequeño pero con una riqueza iconográfica dentro de un templo impresionante que merece la pena conocer’. De hecho, recuerda que la Ruta de la Plata pasa por el pueblo y ‘creo que esta iglesia debe ser una parada obligatoria para los peregrinos’. Expone que ‘los vecinos están muy implicados en la conservación del patrimonio’.

Las obras en las tres tallas consisten en la desinfección y limpieza de la madera, además de la fijación de escamas y de la policromía.

En cuanto a la ubicación en el retablo, la de San Pedro, el patrón de la parroquia preside el retablo, a su derecha se encuentra otra de San Pedro sentado en un trono y, a la izquierda, la de Santiago.

La parroquia tiene previsto continuar realizando otras mejoras pendientes dentro de la iglesia.

Excrementos de ratones y murciélagos

La inspección realizada por los restauradores en el retablo para acometer una limpieza y erradicación de xilófagos (insectos que comen la madera) descubrió que ‘muchísima suciedad, algo que es normal teniendo en cuenta su antigüedad’, dice Silvia Iglesias.

Así, aparecieron excrementos de ratones y murciélagos, además de nidos de pájaros en distintos tramos del mismo. ‘El retablo fue elaborado en dos épocas diferentes, una parte corresponde al siglo XVIII y la otra es posterior, la parte alta está más sucia’, añade. Relata que el hecho de que el pueblo posea esta riqueza patrimonial pudo deberse a que ‘antiguamente fue la cabecera del municipio, ayuntamiento’. Finalmente, señala que para el equipo de restauradores ‘se trata de una tarea muy gratificante materializar este trabajo en Castro de Laza no sólo por las piezas que guarda el templo sino por el cariño y el aprecio que tienen los vecinos por su patrimonio’.