Retablos

 

Aparecen por primera vez en occidente en su forma más simple con los primeros cristianos que los utilizaron para decorar los altares dónde desarrollaban sus actos litúrgicos.

 

Con el paso del tiempo este trabajo fué creciendo junto a la arquitectura hasta llegar a convertirse en verdaderas obras de arte dónde se conjugan la arquitectura, la escultura y la pintura, siendo generalmente dispuesto delante de un muro de cierre de una capilla encima del altar.

 

Lo más común es que para su estructura se emplee la madera (pino, castaño, peral, roble, nogal, tejo, ...); pero no son extraños tampoco aquellos construidos en piedra, alabastro, mármol, y otros materiales duros y semipreciosos como el lapislázuli y la malaquita.